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Restregaban los coños uno contra otro haciendo un ruido magnético y
mojado que me endurecía cada vez más la polla. Como pude, metí la
mano derecha entre ellos y noté las dos pipas duras frotándose entre sí
como si quisieran borrarse. Los gemidos de las dos mujeres apenas se
oían porque tenían las bocas ocupadas comiéndose mutuamente los labios.
Intentando invadir la boca de la contraria para comerle la lengua. Sus babas
chorreaban por sus barbillas tanto como sus flujos por los muslos. Cada
una apretaba contra sí la cabeza de la otra con la necesidad de un náufrago
por un barco. Sus lenguas se mezclaban dejando escapar la saliva que las
iba envolviendo. Bajaban las manos hacia las tetas de la contraria para
estrujarlas y pellizcar los pezones que se les habían puesto duros de gusto.
Mi mujer, más pequeña, cabalgaba sobre la barriga de mi amiga mientras
con las dos manos le sujetaba la teta izquierda que chupaba y chupaba
como una posesa. Decidí intervenir ya porque llevaba demasiado tiempo de
mirón intentando meter baza sin conseguirlo. Me puse detrás de ella, le abrí
los cachetes del culo pequeño y firme que tiene y empecé a preparar el
terreno para introducirle la polla dentro. Me la unté con saliva, eché la
punta del capullo hacia atrás para que no molestara, y empujé despacio por
su agujero negro en el momento que ella murmuraba “que gusto, que
gusto”, porque mi amiga le había metido tres dedos en el coño. Apreté y la
polla empezó a entrar con trabajo pero firmemente. Le agarré el pelo
castaño desde atrás con la mano izquierda y le di un fuerte tirón mientras
metía la polla hacia el interior. Dio un grito y se agarró como una loca con
las dos manos a la enorme teta izquierda de mi amiga mientras le chupaba
y mordía con ganas el gordo pezón casi negro. Siguió gritando mientras yo
empecé a bombear con la polla en su culo. Intentó seguir restregándose su
pipa con la de mi amiga pero los envites lo hacían casi imposible. Iba de
atrás hacia delante cogiendo un buen ritmo mientras empezó a gemir de
nuevo. Mi amiga aprovechó para echarse hacia atrás en la cama. Alargó el
brazo hacia una de las mesillas de noche, cogió la cámara de vídeo y
empezó a grabar cómo me follaba el culo de mi mujer mientras ella le
comía las tetas entre gritos. Yo, cada vez le tiraba más fuerte del pelo y
empecé a darle azotes en el culo. Ella subió el tono de sus gritos y su cara
empezó a tomar esa expresión fugaz y de puta que pone cada vez que se
corre. Seguí empujando haciéndome ya daño en la polla. “¡Córrete, so
guarra!”, le grité mientras le pegaba más fuerte aún en el culo que ya tenía
rojo y con todos mis dedos marcados. Empezó a gritar y a correrse
mientras mi amiga grababa el momento que tantas veces vimos después en
la pantalla mientras nos hacíamos pajas. Al terminar de correrse le escuché
esa risita de puta agradecida que emite siempre y se echó a un lado de la
cama dejando mi polla libre.
Mi amiga había continuado boca arriba durante la corrida de mi mujer, así
que sólo tuvo que abrirse un poco de patas para que yo pudiera meterle la
polla dentro de su chocho gordo. Dejó la cámara sobre las sabanas y me
agarró fuertemente con las manos la espalda. Le estruje las tetas gordas
que antes se comía mi mujer. Empezó a dar gritos porque le gusta mucho
follar. Como a mí. Y continué empujando hacia delante desde el fondo una
y otra vez. Mi mujer se incorporó y vino de rodillas por la cama a comerme
la boca y las tetas saltando por encima de mi amiga. A chuparme los
pezones que sabe que me pone muy caliente, me la pone dura y hace que
me corra. Solté las tetas de la gorda y apreté la cabeza de mi mujer contra
mis pezones mientras le metía dos o tres dedos en su coño chorreante. Mi
amiga le dijo “ponme el chocho en la boca”, y la obedeció montándose a
horcajadas sobre su cabeza mirando hacia mí. La gorda empezó a comerle
el chocho mientras continuaba la labor que yo había empezado con los
dedos. Y ella, inclinándose hacia delante, seguía empleada en mis pezones
mordisqueando y pellizcando uno y otro. Yo notaba que mi polla estaba
muy dura dentro del chocho empapado de mi amiga. Que ésta, a su vez,
aunque tenía la boca ocupada comiéndole el coño a mi mujer no dejaba de
gritar en un tono más agudo cada vez, señal de que iba a correrse. A mi
mujer se le volvió a poner cara de puta y yo empecé a notar los pinchazos
que empiezan en la parte baja de los cojones y suben por toda la polla
hasta el final. Nos corrimos todos casi a la vez. Ellas dando los gritos que
suelen dar y yo los míos. Abundaron los qué gusto, qué gusto y los dios
mío, dios mío, y al final los tres nos dejamos caer sobre las sabanas
sonriendo y mirando el techo.
Mirando el techo pensé lo listo y lo convincente que había sido con mi
mujer para lograr hacer un trío con mi amiga. Después las miré a ellas.
En silencio, ya habían empezado de nuevo a comerse las bocas mientras
se apretaban las tetas y se restregaban las pipas del coño con las piernas
entrelazadas… ¿listo?
1 Comentario:
Chencho
Que envidia me da, cada dia me gustan mas las mujeres, los coños y las tetas..... Si hay alguna voluntaria por hay que me lo diga que yo la como todo....
26/04/2011 23:24:29
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